Los Corales

Los corales son exoesqueletos de carbonato de calcio con los que se protegen unos organismos invertebrados llamados pólipos. Estos tejidos sólidos, donde se esconden los nocturnos pólipos durante el día, se mantienen tras la muerte del animal y forman en su conjunto una gigantesca masa calcárea sobre la que se acumulan otros sedimentos y donde se desarrollan otros corales y algas.

Los pólipos están emparentados con las medusas y recuerdan a minúsculas anémonas, de menos de 5 mm. de diámetro, con tentáculos situados alrededor de su boca. Cuando muchas colonias de pólipos crecen juntas, forman un arrecife coralino.

Los pólipos viven en simbiosis con unas algas unicelulares, las zooxantelas, de las que obtienen alimento y energía y que les dan la variedad de colores a los corales. También capturan organismos microscópicos que forman el plancton con sus tentáculos, dotados de células urticantes.

Pese a que ocupan sólo el 0,5% de los océanos, unos 600.000 kms2, los arrecifes son el hábitat de una cuarta parte de las especies marinas que existen, entre un millón y ocho millones de especies habitan en los arrecifes de coral. Muchas de estas especies desempeñan un papel vital para el mantenimiento de un arrecife saludable.

Los corales forman ecosistemas subacuáticos muy diversos en aguas cálidas, limpias y poco profundas de los mares tropicales. Con estas tres condiciones de las aguas, la plantas y algas consiguen realizar la fotosíntesis y además, gracias a las corrientes marinas, existe un flujo continuo de nutrientes.

También se hallan corales, con menor frecuencia, en aguas profundas, frías e incluso en la desembocadura de los grandes ríos.